Las calmas

Quien iba a decir que en pleno febrero el tiempo nos iba a regalar un día espectacular para ir a Las Calmas.

No habíamos estado ninguna de las dos y como referencia teníamos unas flechas y el comentario de mi padre… «es un repechico»… bueno, eso de un repechico lo podríamos discutir pero como siempre una vez que llegas arriba te olvidas del esfuerzo previo.

Aparcamos el coche en la antigua Hospedería de Arguis y caminamos hasta el acceso del camino, y desde ahí pues repechico para arriba.

Por el camino, inevitablemente hacer alguna foto divertida.

No podíamos imaginar las vistas espectaculares que íbamos a disfrutar ese domingo.

Y hablando de todo un poco, después de almorzar ¿habíamos visto alguno de los pozos de hielo que caracterizan esta excursión? Pues no.

Para el descenso elegimos otro camino, una pista que habíamos ido cruzando según subíamos. ¡¡Y ahí estaba uno de los muchos pozos de hielo que hay en la zona!!

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