Pico del Águila

Viviendo en Huesca casi es pecado el no aprovechar la posibilidad que nos da la Hoya y el prepirineo para respirar aire puro y relajarse viendo paisajes espectaculares.

Hacía muchos años que no me volvía a calzar las botas de montaña porque sabía que una vez que lo hiciera sería difícil no volverse dependiente, la montaña es adictiva.

Con poco entrenamiento había que empezar por algo suave, el pico del águila, ascendiendo desde Arguis, en apenas 1hs y 30 minutos ya estábamos saboreando un almuerzo merecido en lo más alto.

Y de paso mi homenaje a quien me llevó a la montaña por primera vez.